Universidad Andina Simón Bolívar. Sede Ecuador. Programa de Maestría. Estudios Latinoamericanos. Mención comunicación


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1 Universidad Andina Simón Bolívar Sede Ecuador ()12050 Programa de Maestría Estudios Latinoamericanos Mención comunicación RETORICA PERIODISTICA PARA UN GOLPE DE ESTADO Del derrocamiento de JamiJ Mahuad al de Abdalá Bucaram Gabriela Córdova Quito, 2001

2 Al presentar esta tesis como uno de los requisitos previos para la obtención del grado " de magíster de la Universidad Andina Simón Bolívar, autorizo al centro de información o a la biblioteca de la universidad para que haga de esta tesis un documento disponible para su lectura según las normas de la universidad. Estoy de acuerdo en que se realice cualquier copia de esta tesis dentro de las regulaciones de la universidad, siempre y cuando esta reproducción no suponga una ganancia económica potencial. También cedo a la Universidad Andina Simón Bolívar los derechos de publicación de esta tesis, o de partes de ella, manteniendo mis derechos de autor hasta por un período de 30 meses después de su aprobación. Quito, marzo

3 Universidad Andina Simón Bolívar Sede Ecuador Programa de Maestría Estudios Latinoamericanos Mención Comunicación RETORICA PERIODISTICA PARA UN GOLPE DE ESTADO Del derrocamiento de Jamil Mahuad al de Abdalá Bucaram Gabriela Córdova Tutor: César Montúfar Quito, marzo

4 Resúmen Los derrocamientos de Abdalá Bucaram (febrero 1997) y Jamil Mahuad (enero 2000) son los primeros acontecimientos políticos en Ecuador que trascienden como sucesos mediáticos. Sin embargo, los tiempos, productos y funciones desarrollados por los mass-media revelan diferencias en esos dos acontecimientos políticos. A qué obedece la distinta manera en que los mass-media socializaron ambos acontecimientos? Por qué una movilización popular fue aclamada en 1997 y otra semejante es estigmatizada en 2000? Por qué los media reaccionaron con formas opuestas a los mandatos de Mahuad y Bucaram? En búsqueda de respuestas, esta investigación se centra en cuatro tipos de retóricas periodísticas. La agenda mediática, analizada en el primer capítulo desde el discurso informativo, da cuenta de la (de)construcción de las imágenes presidenciales. La dramatización de la noticia, estudiada en el segundo capítulo a partir del discurso simbólico, abre camino para observar los factores que generaron climas de opinión favorables a las movilizaciones que auspiciaron ambos derrocamientos, al tiempo que propendieron a limitar la presencia del pueblo y sus demandas. Desde la retórica política-policial, el tercer capítulo ubica los efectos del ritmo informativo sustentado en la transmisión en vivo y en directo, que redujo movilizaciones y golpes de Estado a espectáculos mediáticos. En el cuarto capítulo, los reportajes y recopilaciones realizados en los días posteriores a cada golpe, permiten describir los efectos del discurso académico y precisar cómo se entretejieron los recuerdos y amnesias requeridos por la dominación. La investigación arriba a la conclusión de que los mass-media cumplen funciones que rebasan el campo de la información, incursionando en espacios que se suponían privativos del sistema de partidos políticos. -4-

5 CONTENIDO Introducción LOS TIEMPOS MEDIATICOS DE UN GOLPE DE ESTADO En el campo periodístico Sólo se visibiliza lo verosímil Cuando la competencia homogeniza De la connotación a las retóricas La ineludible enunciación Capítulo I LA LEGITIMIDAD DE UN PRESIDENTE De cómo diferenciar a un presidente legitimo de un intruso en la Presidencia 31 El discurso del orden y sus escenarios 36 La paz: abyecta traición o jubiloso consenso? 40 La política económica también precisa de buenas maneras 44 Una moral vaciada de política 50 Cuando el mandatario pierde representación 54 Capítulo II CUANDO LAS P ASIGNES MOVILIZAN Y EL MIEDO ORDENA La felonía del ungido Sólo se traiciona a los propios Prensa movilizada y movilizadora Cambiar un presidente, recrear el poder De pueblo ordenado a populacho vandálico La irrupción del marginal corporizó el miedo Clima movilizador, pero con límite

6 ,,.. Capítulo 111 LOS MEDIA PROPORCIONAN EL ESCENARIO Y LEGITIMAN EL GOLPE De hecho político a suceso mediático La espectacularización del movimiento popular El espectador legitima el derrocamiento La batalla de los ejércitos virtuales Consensos mediáticos para la sucesión presidencial Los fantasmas del establecimiento Capítulo IV Y LOS VENCEDORES ESCRIBIERON LA HISTORIA La información revelada reconstruye el acontecimiento Lo que debe recordarse (u olvidarse) de un golpe de Estado Sabor popular de una "caída" presidencial De tu aliado sólo verás lo que te diferencia Defensores de la Constitución o guardianes de la institución? Conclusiones DE MEDIADORES APARTIDO DEL ORDEN Tras victoriosas certezas... El poder de los media Los media del poder Mas allá de la mediación institucionalizada Bibliografía

7 Introducción LOS TIEMPOS MEDIATICOS DE UN GOLPE DE ESTADO Lejos de calificar la salud mental de Calígula, en la respuesta de Claudio prima el reconocimiento al César como fuente legítima de toda norma aplicada en el imperio. El ocaso de la modernidad no goza de un emperador deificado como referente único y unívoco; la fuente de la normatividad contemporánea ha sido opacada por el encandilamiento de su difusión mediática. Vivimos una cotidianidad con ascendencia creciente de los mass-media. 1 En una sociedad de la comunicación, lo que prensa, radio y televisión informan determina la diferencia entre lo conocido y lo ignorado, pero también entre lo socialmente aceptado y lo impugnado. Aunque siempre presente, la acción normativa de la palabra comunicada no es igualmente perceptible para el receptor. Sólo situaciones límite llegan a develar la puesta en escena gestada por el lente periodístico y, momentáneamente, tornan visible el origen de la normatividad establecida. A esa categoría de hechos extraordinarios pertenece la movilización que catalizó el derrocamiento del gobierno encabezado por Jamil Mahuad. El viernes 21 de enero de 1 El anglicismo mass-media abarca prensa, radio, televisión, cine. Media es una forma abreviada para referirse a los "medios de comunicación de masas". Ver Ramonet, Ignacio, La tiranía de La comzmicación, Edición Debate, Madrid, 1998, p. 9 L_ " Loco, César? -dije, soltando una carcajada nerviosa Me preguntas si yo creo que estás loco? Pero si tú sientas las normas de cordura para todo el mundo habitado!". Robert Graves -7-

8 2000, Ecuador vivió un momento de ruptura histórica. Por primera vez en su trayectoria republicana, una rebelión popular, dirigida por una organización indígena y apoyada por oficiales de las Fuerzas Armadas, reclamó para sí la conducción del Estado ecuatoriano. La utopía de un poder distinto duró apenas unas horas; el rápido desenlace reencauzó al país en la senda conocida. No obstante, la experiencia amedrentó a la élite gobernante. Y el temor a una posible reedición del movimiento popular, se evidenció claramente en la advertencia del recién posesionado presidente Gustavo Noboa: "No olviden el viernes negro".2 La frase no era nueva. También "Viernes negro" tituló el ex vicepresidente Blasco Peñaherrera al libro en el cual divulgó su memoria del 16 de enero de 1987, fecha en que el entonces presidente León Febres Cordero fue secuestrado por militares de la base aérea de Taura. Aunque de eneros distantes, esos dos "viernes negros" han compartido epítetos como: comedia bufa, pesadilla monstruosa, jornada trágica, golpismo, atentado contra la democracia. En contraste, la movilización realizada el 5 febrero de 1997, que anunció el fin del gobierno de Abdalá Bucaram, tras sólo seis meses de gestión, fue descrita como revolución de las conciencias, amanecer de la dignidad, carnaval multicolor, campanada democrática... A qué obedece la distinta manera en que los mass-media socializaron ambos acontecimientos? Por qué una movilización popular fue aclamada en 1997 y otra semejante es estigmatizada en 2000? Por qué los media reaccionaron con formas opuestas a los mandatos de Mahuad y Bucaram? Con pupilas modificadas por la derrota de los insubordinados que exigían la salida de Jamil Mahuad y el triunfo de la estratagema política que llevó a la Presidencia a Gustavo Noboa, esta investigación intenta una mirada remozada sobre la producción periodística en Ecuador. 2 Declaración de Gustavo Noboa, recogida por El Telégrafo, enero

9 Pero, el movimiento del 21 de enero renovó también la comprensión de las funciones cumplidas por los media en el derrocamiento de Abdalá Bucaram. Abrió un ángulo distinto para su enfoque, relativizando la exaltación victoriosa de la movilización que antecedió al interinazgo de Fabián Alarcón y obligó a una relectura de la información difundida en aquel momento. Enero de 2000 y febrero de 1997 gozaron de una elevadísima cobertura que transparentó la importancia adquirida por los mass-media ecuatorianos y convirtieron a esas experiencias en nuevas atalayas sociales. Y ellas hacen posible preguntarnos: el discurso periodístico se circunscribió a socializar informaciones y opiniones durante los derrocamientos de Mahuad y Bucaram? Las noticias publicadas por la prensa nacional fueron un reflejo de lo sucedido o constituyeron uno de los factores de los derrocamientos presidenciales? Textos e imágenes, titulares y fotografías registraron los hechos políticos o se incorporaron como parte integrante de ellos? De qué manera las elaboraciones retóricas estimularon las movilizaciones que concluyeron con los golpes de Estado de 2000 y 1997? Por qué la producción de la prensa escrita hoy forma parte de la memoria que la sociedad ecuatoriana va construyendo alrededor de esos sucesos? En el campo periodístico Toda producción mediática es un lugar de mediación, de encuentro entre las lógicas, diferentes y complementarias, de la producción y el consumo informativo. De su relación emergen el suceso y la noticia como categorías propias del acontecimiento político. En su versión tradicional, la teoría comunicativa ha interpretado la función de los media como nexo entre lo real social y el público receptor; el suceso se supone exterior y previo a una comunicación que lo refleja o distorsiona. El enunciado se asume como algo dado, el hecho está allí y el periodista se limita a transmitirlo. El mensaje sólo l -9-

10 cumple un papel descriptivo o referencial. Así, la noticia excluye todo juicio de valor y el comunicador demuestra su imparcialidad borrándose del relato, razón por la cual, la verificación de los hechos se remite a la ética profesional. Una visión de representación-represión hace del poder un factor externo y manipulador de la comunicación, que se realiza en lo no-dicho, en aquello que pudiendo mostrarse, se oculta. Deslindando posiciones con esa noción liberal, Briguet propone un modelo productivo, en el cual se inspira esta investigación. Resulta insuficiente convocar a la transparencia de lo real para justificar el discurso periodístico. El mensaje no es resultado de transponer un hecho al código de la imagen, "el registro ya no es la traslación de un espacio a otro, la conversión de un acontecimiento en mensaje; es -tanto como eso- la configuración de otro espacio, el indicio de un nuevo tipo de acontecimientos". 3 El suceso publicado aúna lo real y lo mediático, el hecho sólo existe en la medida en que se elabora mediáticamente. Como afirma Abril, "el acontecimiento no es algo que ocurre objetivamente, sino algo que ocurre en tanto que es revelado e interpretado como tal acontecimiento por un sujeto"4 y, por sujeto, entendemos tanto al emisor como al receptor de la información. El lente o el micrófono periodísticos gestan un nuevo cuerpo cultural cuya impronta marca al hecho registrado. El mensaje representa, significa y expresa; remite a un referente, al mismo tiempo que construye sentido y provoca emociones. Por ello, aunque en búsqueda de la novedad, la producción periodística tiende a ocultar la regularidad en lo excepcional, no deja de apuntar a procesos en los que pueden reconocerse las condiciones de gestación de los discursos sociales. El análisis de la lógica periodística no puede restringirse a la visión de mass-media 3 4 Briguet, Daniel, "El poder de los medios: los medios del poder", Anuario, Volumen 1, Opto. de Ciencias de la Comunicación Social, UNR, Rosario, 1998, p.4 Abril, Gonzalo, Teoría general de la información: dato::.~ relatos y ritos, Cátedra, Madrid, 1997, p. 247 l -10-

11 ,,! ' manipulados y manipuladores. En la información comunicada quedan las huellas del poder, concebido como una relación que circula en el ser social y determina su naturaleza. 5 No es una realidad externa, sino un factor integrante del producto mediático. Por ello, las formas que asume la comunicación de masas exceden la voluntad de individuos que, usualmente, aplican sus leyes en forma espontánea. Existe un campo periodístico cuya estructura determina el hábitus 6 que hace posible su reproducción y a él responden tanto los periodistas como el público. En el hábitus se anclan las reglas de generación y de lectura, descritas por Verón como gramáticas de producción y de reconocimiento.7 Ni el periodista pretende engañar cuando habla o escribe ni el receptor imagina el mensaje que escucha o lee. Ambos integran un campo cuya lógica los marca aunque, por ocupar posiciones distintas a su interior, pueden darse múltiples lecturas de una misma información. El discurso periodístico se inscribe en esas estructuras gramaticales. Lo presupuesto da soporte tanto a la exposición como a la lectura del acontecimiento. Aludir a aquello que no es necesario explicitar, por considerarse conocido y compartido por todos, convierte al mensaje en portador de nociones ideológicas en las cuales se identifican periodista y público, haciendo de la comunicación un factor social. El campo periodístico es un constructo histórico que supone una emisión y una También siguiendo a Briguet, retomamos el concepto desarrollado por Foucault: "El poder tiene que ser analizado como algo que circula, o más bien, como algo que no funciona sino en cadena. No está nunca localizado aquí o allí, no está nunca en las manos de algunos, no es un atributo como la riqueza o un bien. El poder funciona, se ejercita a través de una organización reticular". Foucault, Michel, Microfísica del poder, La Piqueta, Madrid, 1979, p. 144 Según Bourdieu, el hábitus "es una capacidad infinita de engendrar en total libertad (controlada) productos -pensamientos, percepciones, expresiones, acciones- que tienen siempre como límites las condiciones de su producción, histórica y socialmente situadas, la libertad condicionada y condicional que asegura está tan alejada de una creación de imprevisible novedad como de una simple reproducción mecánica de los condicionamientos iniciales". Bourdíeu, Pierre, El sentido práctico, Taurus Humanidades, Madrid, 1991, p. 98 La gramática de producción "define un campo de efectos de sentido posibles", mientras la gramática de reconocimiento, "aplicada a un texto en un momento dado, sigue siendo insoluble a la sola luz de las reglas de producción: sólo puede resolverse en relación con la historia de los textos". Verón, Elíseo, La semiosis socíal: fragmentos de una teoría de la discursividad, Gedisa, Barcelona, 1993, p. 130 l -11-

12 recepción siempre colectivas. La producción de un mensaje se basa en supuestos compartidos que responden al mundo de la vida, 8 base de todo consenso, del sentido compartido sobre el cual se construye la identidad comunitaria. Por ello, los sucesos más fácilmente socializables, reconocibles y legibles son aquellos que se inscriben en el marco aproblemático de lo conocido y se realizan como socialmente verdaderos. Y, como afirma Habermas, damos por verdadero aquello que la sociedad considera válido. La verdad está referida a una verosimilitud intersubjetivamente compartida y la validez de la comunicación surge del propio orden social. 9 La construcción social de la verosimilitud confiere carácter de veracidad a un suceso, no tanto por su relación con el hecho, cuanto por su correspondencia con las reglas de verosimilitud que el campo exige. Lo que no ingresa en el orden puede existir, pero carece de relevancia y, muchas veces, también de validez. Sólo se visibiliza lo verosímil La realidad comunicada es un espectro del movimiento social que actúa como espacio de integración, de reproducción de la aproblematicidad del mundo de la vida. Es un mosaico expositivo cuya selección y orientación contribuye a configurar el soporte del pensamiento colectivo. Pero, esa realidad no es un fruto arbitrario de quienes hacen periodismo. Ellos se inscriben en reglas de noticiabilidad y relevancia -sostiene Wolf-, determinadas por "relaciones que en contextos diferentes se establecen de manera articulada entre el sistema de los media y los otros componentes del sistema social" De Habermas retomamos el criterio de que el mundo de la vida descansa sobre una masa de presunciones de validez puramente fácticas, cuya legitimidad no se problematiza ni exige demostración. Ver Habermas, Jürgen, Teoría de la Acción Comunicativa: Complementos y Estudios Previos, REI, México, 1993 Ver Habermas, Jürgen, Ciencia y Técnica como «Ideología», Editorial Tecnos, Salamanca, 1994 Wolf, Mauro, Los efectos sociales de los media, Ediciones Paidós, Barcelona, 1994, p. 163 ' l_ -12-

13 IW Allí, lo verosímil del campo determina la validez de lo enfocado, aquello que será jerarquizado y organizado por la agenda mediática. Para su análisis, Alsina parte de la teoría de la construcción del "temario", u área de contacto entre los temas priorizados por los media y aquellos importantes para el receptor. Al ponerlos en relación, el temario influye en la forma como el destinatario organiza su propio conocimiento y comprensión del movimiento social. En la misma perspectiva, la proposición del "marco" de Tuchman, establece que la noticia enmarca "tiras" de sucesos cotidianos.l2 Lejos de espejear la realidad, contribuye a construirla. Al describir un suceso, la noticia lo define y da forma. El hecho sólo adquiere significación en el contexto de otros hechos visibilizados, donde se reconoce su facticidad y se le atribuye un significado compartido. La agenda mediática conjuga temas y actores. Pero, en una sociedad escindida en sectores dominados y dominantes surgirán, inevitablemente, protagonistas dominados y dominantes. El discurso periodístico complementa esa dicotomía con personajes principales y secundarios, activos y pasivos, individuales y colectivos. El conjunto da lugar a actores legítimos e ilegítimos, que son tratados como tales en el campo de la comunicación. El discurso de un actor legítimo siempre se inscribe en un modelo temático que obedece a percepciones predeterminadas por el hábitus. Por ello, la palabra que emana de un protagonista dominante tiene pretensiones de validez y, al mismo tiempo, es protectora de la aproblematicidad del mundo de la vida. Al contrario, cuando los media abren un espacio a protagonistas dominados, éstos suelen emitir un discurso ajeno a las formas requeridas, por lo que se vuelve de difícil audición. Educado en la decodificación del mensaje normado, el receptor colectivo soporta su competencia comunicativa en la repetición de la uniformidad. De allí que la palabra fruto de lógicas de comunicación distintas, pueda resultarle ilegible Ver Alsina, Miguel Rodrigo, La construcción de La noticia, Ediciones Paidós, Barcelona, 1989 Ver Tuchman, G., La producción de La noticia, GG Mass Media, Barcelona,

14 Los actores de las noticias dominantes acostumbran provenir de los sectores dominantes, los de mayor visibilidad. Sin embargo, es el protagonista y no el individuo quien se constituye en sujeto de la información. En el suceso comunicado, la persona se subordina al acto y su representación depende de la coherencia que logre con el rol social construido. Así surge el sujeto textual, el protagonista de la noticia cuya representación se realiza desde parcialidades, jamás desde el sujeto holísticamente concebido. En forma semejante, la agenda mediática también está compuesta por temáticas parciales. Pero, los mass-media presentan esa franja visibilizada como un todo comunicativo, el todo que se difunde y se vende, porque tiene demanda. La palabra socializada constituye la percepción social misma, lo que queda fuera de su lente parece no existir y así lo es, de hecho, para efectos de su reconocimiento. Al definir el acontecimiento, la comunicación se revela como uno de los orígenes de la realidad social. Esto es, de la realidad comunicada, pero es que acaso existe otra? La relevancia asignada al tema y la forma en que se lo enfoca da cuenta de la diferencia comunicativa entre lo dicho, lo no-dicho y lo indecible. Lo que nos es familiar, por su constante visibilización, es lo dicho, el enunciado que goza de la cobertura de una lectura socialmente consensuada. Lo no-dicho queda fuera del espectro visible y responde a hechos u opiniones que, pudiendo ser ocultados o negados, se reproducen en la esfera del rumor. Lo no-dicho linda con el espacio en off, sistema informal de comunicaciones que complementa a lo dicho, dando cabida a contenidos polémicos que, por esa característica, se mantiene en el límite de lo visible. Lo no-dicho sólo adquiere trascendencia a partir del enunciado y puede llegar a connotarlo, en tanto responde a la misma lógica, es decir, al mismo mundo de la vida. Al borde del discurso periodístico quedan aquellos procesos que, por el tipo de relación establecida entre protagonista y campo, no pueden ser mirados. Y, cuando acaso llegan a ser enunciados, se vuelven ininteligibles. Es el mundo de lo indecible de 14-

15 r una época, de lo impensable por falta de "disposiciones éticas o políticas que inclinan a tomarlo en consideración, pero también aquello que no puede ser pensado por falta de instrumentos de pensamiento como las problemáticas, los conceptos, los métodos, las técnicas".b Lo indecible no cuestiona al mundo de la vida, pero es capaz de evidenciar su límite e, inclusive, anticipar su resquebrajamiento. Cuando la competencia homogeniza El objetivo de la presente investigación se restringe a la producción de la prensa escrita durante las caídas de Jamil Mahuad y Abdalá Bucaram. Pero, hace mucho tiempo que los periódicos dejaron de dirigirse exclusivamente al lector. Los mass-media se entrelazan, se repiten, compiten e imitan entre ellos. Constituyen un entorno donde la competencia se estructura a partir de una atmósfera mediática que envuelve al receptor. El lector de hoy es el televidente y el oyente de ayer. Prensa, televisión y radio ofertan productos que consolidan percepciones y estados de ánimo únicos, al tiempo que legitiman recíprocamente sus mensajes. Ese mutuo respaldo explica la tendencia a la generación de pulls multimedia. Independientemente de las razones empresariales para su configuración, las redes mediáticas que incorporan televisión, prensa, radio y transmisión por Internet potencian la plausibilidad de cada medio. Ecuador no es ajeno a esa corriente que dinamiza la industria de la información en el mundo. La dinámica periodística forja categorías para la percepción y apreciación de sus productos. El hábitus proporciona la lógica que homologa los procesos de producción y de consumo comunicativo. Atrapado en la mirada de lo enunciado, el receptor no se plantea su origen y las condiciones de su creación ingresan en la esfera de lo aproblemático. También gracias al hábitus puede explicarse la función complementaria que 13 Bourdieu, Pierre, El sentido práctico, p

16 r i satisfacen los distintos productos de la prensa. La noticia es una parte del cuerpo informativo que agrupa análisis y editoriales. La forma expositiva que separa narraciones de opiniones es una línea especialmente tenue y, en los periódicos ecuatorianos, se disuelve con tanta regularidad que la única diferencia clara se encuentra en la diagramación y diseño de secciones, no así en los textos publicados. De allí, la coherencia que mantienen las notas informativas con las columnas de análisis y opinión institucional de cada periódico. En general, noticias y editoriales se inscriben en la temática impuesta por la agenda, a cuya determinación también obedecen los mecanismos de recopilación de informaciones y selección de fuentes citadas. El universo de la prensa escrita es altamente diferenciado, conflictivo e, incluso, contradictorio. A su interior se libran pequeñas batallas diarias donde cada competidor encarna a un enemigo conocido, aunque siempre cambiante. Sin embargo, independientemente del medio para el cual trabajen, los periodistas son sometidos a las mismas imposiciones de mercado y pautaje publicitario. Al igual que el raiting en televisión, el tiraje justifica el precio de la publicidad en un periódico. La lógica comercial se impone a la dinámica comunicacional, homogenizando la oferta informativa. Para satisfacer a anunciantes y también a lectores comunes, los resultados tienden a la semejanza, aunque su promoción relieve diferencias nimias. El estímulo de la competencia impone diferencias entre los diarios nacionales: correr tras la primicia, obtener la exclusiva, acceder al dato oculto; una diagramación con más o menos color, títulos exultantes, fotografías absolutas; asignar mayores recursos a una sección o a otra, más reporteros y espacios de exposición. A ello se suman las condiciones específicas de distribución, a las cuales responden las horas de cierre, la impresión de una o dos ediciones diarias, su alcance nacional o local. No obstante, y aunque fundamentos más decisivos de las especificidades de cada medio puedan obtenerse del estudio de los paquetes accionarios de cada empresa informativa, el conjunto homogeniza. Como afirma Bourdieu, uuna propiedad muy general de los campos consiste en que la competencia por el envite oculta en ellos la -16

17 colusión a propósito de los propios principios del juego. La lucha por el monopolio de la legitimidad contribuye a la reafirmación de la legitimidad en cuyo nombre se ha entablado". 14 La competencia se inscribe en las reglas del campo, en él la prensa es una y así responde su espíritu de cuerpo. Las reglas de la noticiabilidad impugnan el credo liberal de una competencia diversificadora. La rivalidad impulsa a buscar la primicia, pero una noticia solo es tal primicia cuando se inscribe en un macrotema jerarquizado por la agenda que los periódicos comparten. No hay exclusiva posible al margen de la temática preestablecida, de allí lo efímero de la exclusividad. Los diarios comparten temas, pero también fuentes y formas de tratamiento de sucesos y personajes. Para mantenerse al tanto de las variaciones en la agenda, los periodistas son los más fieles lectores de prensa, los más asiduos oyentes de noticieros radiales y los más conspicuos televidentes. Para adelantarse a los demás, deben conocer lo que sus colegas difunden. La novedad, que en campos como el artístico puede evidenciar originalidad, en el periodístico desemboca en la uniformidad y la banalización. 1 5 La especialización de los media funcionaliza sus semejanzas y diferencias, volviéndolas complementarias. La historia de la indus~ia informativa demuestra que la pugna entre empresas de información no suprime el monopolio de lo informado. Al contrario, la segmentación del mercado contribuye a consolidarlo y, los pequeños matices que distinguen la elaboración, ratifican la existencia de un mensaje único. Quien ingresa al campo periodístico debe participar de sus intereses colectivos, reconocerlos y reproducirlos. Aceptar los presupuestos que definen al campo, es una condición que no se discute. Cuando un emisor no se sujeta a esas normas es rápidamente desplazado, está condenado al fracaso. Los mass-media constituyen un campo capaz de generar un dominio autónomo, pero 14 Bourdíeu, Pierre, Las Reglas del Arte, Génesis y Estructura del Estructura del Campo Literario, Editorial Anagrama, Barcelona, 1995, p Ver Bourdieu, Pierre, Sobre la televisión, Editorial Anagrama, Barcelona,

18 '- su legitimación final se remite al campo del poder. 16 El nexo entre el periodismo y la política se estructura a través de las sanciones del mercado y de la aceptación de un sistema de valores, construyendo senderos de sumisión al orden establecido, tan inconsciente como incuestionada. Los media actúan como un grupo de presión que lucha por prebendas materiales y simbólicas repartidas por el Estado, que van desde la publicidad oficial hasta el acceso a información reservada. Ello explica la existencia de un criterio de autocensura, impuesto en nombre del respeto al público, pero cuyo verdadero referente son los otros medios. De igual manera, los temas de agenda se imponen al lector sólo después de haber sido impuestos al periodista por la acción de sus colegas. El acontecimiento es resultado de un sistema de información configurado por los mass-media en su globalidad. Aunque cada periódico cuenta con lectores propios, solo la elaboración nacida del emisor colectivo hace del suceso un momento de gestación de la realidad. La atmósfera mediática es una esfera ineludible de construcción social. No es un diario, un canal de televisión o una radio quien informa -incluso en el hipotético caso de que sólo un medio llegara a una fracción del mercado--, sus productos asumen la impronta del colectivo en el momento mismo de su concepción. Por ello, la competencia se impone como elemento homogenizador del campo. Aunque conscientes de esta indisoluble imbricación de los medios de comunicación de masas, en la producción del acontecimiento político como un nivel de la realidad social, el material que exponemos en este trabajo se restringe a cuatro periódicos de alcance nacional: El Comercio y Hoy, de Quito; El Universo y El Telégrafo, de Guayaquil. Consideramos que, pese a su particularidad, como conjunto dan cuenta de la atmósfera mediática que envolvió los derrocamientos de Mahuad y Bucaram. 16 Esta noción teórica nos permite ubicar en el campo del poder el espacio más visible de construcción de la hegemonía dominante. Bourdieu lo define como el "espacio de juego dentro del cual los poseedores de capital (de diferentes tipos) luchan particularmente por el poder sobre el Estado, es decir sobre el capital estatal que da poder sobre las diferentes especies de capital y sobre su reproducción". Bourdieu, Pi erre, Razones prácticas. Sobre la teoría de la acción, p

19 Más allá de las distancias y disputas que dinamizan la vida diaria de la mesa de redacción de los cuatro diarios, su trabajo se énmarca en la misma agenda, acuden a las mismas fuentes legitimadoras de la noticia, buscan a los mismos especialistas para reforzar su opinión y venden publicidad a los mismos anunciantes. Esa unidad del campo permite tratarlos como un emisor colectivo, como ellos mismos suelen reconocerse en el genérico de la prensa. Por ello, también los instrumentos teóricos propuestos para la lectura de esas publicaciones, responden a la especificidad de la prensa escrita. De la connotación a las retóricas La presente investigación circunscribe su búsqueda a la observación del tratamiento dado por la prensa escrita a los derrocamientos de Jamil Mahuad y de Abdalá Bucaram, al mundo de lo dicho por el discurso periodístico. Sin embargo, textos e imágenes no son inocentes ni neutros, son símbolos investidos de sentido. La palabra que socializó la prensa, alrededor de los golpes de Estado de 1997 y 2000, fue fruto de estrategias discursivas que nos introducen en el espacio de la connotación y los connotadores. Al respecto, es muy decidora la diferenciación que establece Barthes cuando afirma que "la ideología sería, en suma, la forma de los significados de connotación, en tanto que la retórica sería la forma de los connotadores".11 Unica y múltiple, la elaboración retórica responde a una coherencia global que enmarca el cuerpo informativo de la prensa escrita en modelos preestablecidos. A partir de esos modelos -y de las cogniciones sociales que los soportan- surgen contextos que determinan las formas singulares con que cada texto se difunde y recepta. Según el concepto desarrollado por Van Dijk, los modelos son senderos de conexión 17 Barthes, Roland, La aventura semiológica, Paidós Comunicación, Barcelona, 1993, p L. -19-

20 entre la representación social y la experiencia individuai.18 Pueden conjugar representaciones textuales, memorias situacionales, guiones comunicativos y, finalmente, caracterizar las metas sociales del discurso. Para la comunicación no existe una realidad visible, sino elaboraciones sobre lo visible de la realidad. El mundo es la imagen, pero -como sostiene Gubern- esa imagen orientada específicamente a la comunicación social responde a una necesidad y se produce para satisfacerla.19 De allí que en el modelo contextua} se realice el hábitus del campo periodístico. A él responden las rutinas con que se recoge la noticia, los procedimientos con que el periodista interpreta fuentes y textos originales, las maneras en que se describen los sucesos noticiables. ~ A través de su historia, el discurso periodístico ha perfeccionado diversas retóricas, cada una de las cuales relieva conjuntos de connotadores encargados de "maquillar" el mensaje de modo particular. Su manera de articularse matiza la elaboración noticiosa y da origen a múltiples sesgos discursivos. Aunque el lector recepta la información en un mensaje único, los matices son germen de funciones comunicativas diferenciadas. Y, por ello, en el tipo de retórica que la prensa privilegia para difundir cada etapa de un acontecimiento político, podemos descubrir la inspiración de las metas sociales que el hábitus define para la producción mediática. Tras su huella, hemos identificado cuatro retóricas básicas utilizadas por la prensa escrita para difundir el suceso político: informativa, dramática, académica y policial. A partir de su sistematización, este trabajo busca precisar algunas funciones y productos desplegados por los periódicos ecuatorianos durante los golpes de Estado de 1997 y Ver Van Dikj, Teun A, "El estudio interdisciplinario de las noticias y el discurso", Metodologías cualitativas de investigación en comunicación de masas, Bosch Comunicación, Barcelona, 1991 Ver Gubern, Román, La mirada opulenta, GG MassMedia, Barcelona,

21 EL DISCURSO INFORMATIVO DESCRIPTIVO La prensa escrita textualiza el hecho convirtiéndolo en noticia. Es el formato institucionalizado de una primera narración sobre la cual se construyen otros relatos. Por ello, según la propuesta de Abril, el discurso informativo o descriptivo se asume como el dispositivo natural para socializar el acontecimiento político. A esa lectura contribuye Van Dijk, remarcando la funcionalidad que satisfacen mecanismos retóricos como: subrayar la naturaleza factual del acontecimiento, describir directamente el hecho gracias a la presencia del periodista-espectador, acudir a evidencias de testigos cercanos, utilizar fuentes fiables, oficiales y legítimas, utilízar indicadores de precisión y exactitud. 20 A través de ese tipo de connotadores, la retórica descriptiva hace de la noticia un discurso emotivamente articulado, cuyo suspenso la diferencia del editorial analítico. Como afirma Cecilia Cervantes, la noticia es un producto donde el personaje enfocado entra en correspondencia con el suceso comunicado. 21 Actores y sucesos son inseparables, ambos se construyen como resultado de una misma textualización. La pregunta a quién se enfoca, está indisolublemente ligada al dónde y al cómo, lo que determina qué se re-conoce y, finalmente, qué se vende. El contexto mediático impone al protagonista condiciones de enunciación. El sistema de enunciados opaca la posición de enunciación de la cual nace. En la relación entre enunciación y enunciado se gesta el sentido de la noticia, que el lector recepta en forma diferenciada y múltiple. Pero, en la medida en que "el texto es también un juego en el que se focalizan, difuminan o cancelan y sobrerrepresentan a los sujetos de enunciación",z2 el enunciado llega al receptor revistiendo de naturalidad al suceso y al protagonista Ver Van Dijk, Teun A, La noticia como discurso: comprensión, estructura y producción de la información, Ediciones Paidós, Barcelona, 1990 Ver Cervantes, Cecilia, "Construcción primaria del acontecer y planeación de la cobertura informativa", Comunicación y sociedad, DECS, Guadalajara, N 2 28, 1996 Lozano, Jorge, Cristina Peña-Marín y Gonzalo Abril, Análisis del discurso: hacia una semiótica de la interacción textua~ Cátedra, Madrid, 1989, p

22 Por último, en el discurso informativo, protagonistas, periodistas y lectores se reconocen como actores legítimos del campo periodístico. EL DISCURSO SIMBOLICO DRAMATICO Tanto Van Dijk como Abril, resaltan el valor narrativo de la noticia que se reviste de dramatismo y espectacularidad, capaz de adentrarse no sólo en la lógica inteligible del lector sino también en sus emociones. Gracias a un discurso que apela a los sentimientos y se legitima en ]a moral, en la lucha eterna entre el bien y el mal, la prensa se constituye en elemento integrante de un dispositivo industrial de producción simbólica. La singularidad de la prensa escrita radica en ofrecer la noticia bajo un soporte impreso. Allí, la diagramación multiplica recursos connotadores que forman una retórica particular. Es el mundo del color, el gran titular, el ordenamiento de los textos, la fotografía relievada y la palabra al pie, que ancla la imagen a una comprensión privilegiada. Esa retórica desata pasiones y convierte al receptor en adherente a una percepción valorativa del suceso. "La inteligibilidad emocional no se ve entonces como suma de formulaciones abstractas y simbólicas, no es 'pensar sobre el sentir', sino más bien es suma de pensamientos necesariamente conexos con situaciones sociales y resultados de valor a los que dan fuerza y orientación morales",23 Esas características hacen del discurso dramático o simbólico una acción comunicativa con dimensión práctica que contribuye a generar estados de ánimos combativos o sumisos, a proclamar un pensamiento en alta voz o repetirlo en susurros. Capaz de provocar emociones que preludian movilizaciones colectivas, lo dicho se legitima porque se efectúa. El enunciado se torna incontrovertible por la invisibilidad de la enunciación, pero también por su naturaleza autorealizadora. Y, el momento en que la realidad comunicada se transforma en verdad manifiesta, la objetividad de la 23 Fabbri, Paolo, Tácticas de los signos, Gedísa, Barcelona, 1995, p

23 información se legitima, proporcionando carta de naturaleza a la ideología que la constituye. Ese es el origen del clima de opinión. Concepto desarrollado por Noelle-Neumann que arriba a la existencia de una "espiral del silencio", definida como la tendencia de la opinión subalterna a callar, por miedo a la sanción que la discrepancia justifica. El aislamiento social no actúa exclusivamente sobre los individuos, lo hace sobre grupos sociales que, por su condición de dominados, son susceptibles de castigo. El temor determina su comportamiento público, en términos de adhesión a lo que consideran es la opinión dominante y de ocultamiento de la propia. Así, "si una mayoría se considera minoría, tenderá a declinar en el futuro. A la inversa, si una minoría es vista como mayoritaria, irá en aumento". Esa dinámica puede convertir la posición de un sector minoritario en "una opinión que en adelante no se puede contradecir sin correr el riesgo de alguna sanción".24 EL DISCURSO DIDACTICO ACADEMICO Complementario y opuesto a la retórica dramática, se presenta el discurso académico. Organizado desde una matriz racional, recurre a los argumentos del conocimiento oficial, la educación y el progreso. A partir de un saber superior, sus enunciados generalizan y tipifican. Como analiza Verón, la retórica académica tiene un acento pedagógico que sugiere una dicotomía entre quien sabe y quien ignora. 25 Su intercambio comunicativo se basa en el sistema pregunta-respuesta, donde la interrogación es incuestionable y el límite se ubica en un subordinado incapaz de proporcionar la contestación correcta. Esta retórica encuentra sus fuentes legitimadoras en especialistas y técnicos, autorizados para describir, evaluar y arbitrar. Es la forma propia del artículo de opinión, 24 Noelle-Neumann, Elisabeth, "La espiral del silencio", EL nuevo espacio público, Gedisa, Barcelona, 1995, p Ver Verón, Elíseo, Semiosis de Lo ideológico y del poder, Universidad de Buenos Aires, Buenos Aires,

24 que reconoce la prerrogativa del expositor para justificar la importancia de lo que analiza y determinar el único saber válido para el suceso estudiado. Y, donde sólo se admite un saber, sólo se reconocerá una acción legítima. El discurso de opinión se sustenta en argumentos validados por creencias generales, sujetas a postulados tácitos que provienen del mundo de la vida. Como sujeto privilegiado de ese discurso, la prensa va más allá de la descripción del acontecimiento singular, pudiendo recuperar, analizar y contextualizar al suceso, por tanto, reconocerlo. Según Van Dijk, allí se gesta una estructura informativa autorelacional, construida a partir de acontecimientos cuya novedad entra en juego con la redundancia de lo conocido. 26 Surgen modelos situacionales que, en tanto preceden al suceso, determinan la lectura de lo nuevo a partir de situaciones que el receptor puede reconocer, al tiempo que posibilitan que el enunciador prediga los hechos. Aunque discontinua, espacial y temporalmente, la retórica académica conforma macrotemas y, desde ahí, tendencias de opinión, maneras de comprender y recordar. La estructura jerárquica de los temas del discurso periodístico constituye el contexto desde el cual se socializan interpretaciones para cada acontecimiento. Son los hitos comunes que identifican a los receptores entre sí, la cultura compartida que se configura en la memoria colectiva. Lo que no se inserta en esas corrientes dominantes se diluye y corre el riesgo de ingresar al extenso pantano de la amnesia social EL DISCURSO POLITICO POLICIAL Como afirmamos anteriormente, la prensa contemporánea comparte el campo de la comunicación de masas con otros medios. La preeminencia de la televisión ha impuesto su ritmo noticioso a la realidad comunicada. A ello responde el discurso --quizás 26 Ver Van Dijk, Teun A, La noticia como discurso: comprensión, estructura y producción de la información,

25 menos estudiado por más reciente- que introduce la retórica policial en la lectura de lo político. La cotidianidad se construye de pequeños fragmentos y, según análisis de Vilches, la imagen periodística reproduce esa fragmentación, anulando la lectura integral y coherente en un juego de diferencias, muchas veces banales.27 Una vez liberado de sus causas, secuencia y temporalidad internas, el suceso se reduce a una exposición fraccionaria. Lo efímero se potencia sobre lo duradero y la fragmentación acentúa una pluralidad que torna necesaria la recomposición ficticia del propio acontecimiento. Finalmente, en la novedad se sepulta la memoria de lo vivido. En ese tránsito, se difumina el carácter de construcción del suceso y se eleva su percepción como hecho en sí, con lo cual, el receptor deviene testigo del hecho. Los media entregan al espectador un mundo convertido en espectáculo múltiple. Pero, la espectacularización de la noticia no supone un público que mira el suceso como algo lejano, acaecido en un escenario del cual él es ajeno. Por el contrario, atestiguar un suceso es formar parte de él. Quien presencia el milagro o el crimen es inevitablemente transformado por su propia visión. Percibir un acontecimiento, como espectáculo, alude a una función de la retórica policial que -al decir de Verón- conduce a desvincular la acción social de su sentido político, particularizando lo insólito del hecho en lo extraordinario, aquello que no precisa de causales ni consecuencias para su lectura. 28 El discurso privilegia actos y diluye sujetos en una mirada circular y autoreferencial: el ladrón roba porque es un delincuente. Ante un acontecimiento político, la retórica policial tiende a identificar una violencia carente de contexto que impide mirar la acción como hecho social. Una vez vaciada de sentido, la acción pierde contexto y la violencia se deslegitima como expresión política, siendo restringida al universo delincuencia}. Finalmente, el protagonista, reconocido Vilches, Lorenzo, Teoría de la imagen periodística, Ediciones Paidós, Barcelona, 1993 Ver Verón, Eliseo, Lenguaje y comunicación social, Ediciones Nueva Visión, Buenos Aires,

26 por su acto y no por la naturaleza de su interés, se disocia del colectivo y su destino. La retórica policial gesta hechos ininteligibles, cuyo vacío de sentido se cubre con interpretaciones metafóricas. En ese proceso, el hecho es desplazado por el acontecimiento mediático, al tiempo que la realidad se convierte en espectáculo y lo espectacularizado adquiere el estatuto de lo real. La ineludible enunciación La información generada por los mass-media es una manifestación epidérmica de la realidad. Pero, como tal epidermis, es parte integrante de esa realidad. Ni ajena, ni incorporada, menos aún superflua o prescindible. No existe acontecimiento fuera de su mediación, ni hecho que pueda socializarse sin antes haber sido connotado. Hechos y mediaciones coexisten en un continuo del cual surge la construcción social de la realidad. Espacio de mediación entre el espectador y el mundo, el acto de enunciación es un momento de producción de lo imaginario y eso es lo único real de lo que se puede hablar o a lo cual se puede mirar. Pero, aunque la producción de los mass-media enmascara la dinámica de lo real, no puede suprimir su presencia y diversidad. La denotación, como "la última de las connotaciones",29 no llega a agotarse en el sistema connotado. Lo real está en el origen de lo dicho y puede vislumbrarse si precisamos los efectos retóricos del discurso en que se socializa. Textos e imágenes publicados son los portadores materiales de una amplia gama de connotadores singulares que la comunicación ha desarrollado a lo largo de su historia. Por eso suponemos posible aprehender lo que de denotado se conserva en el acontecimiento construido, si logramos identificar las formas concretas con que la retórica periodística connotó los derrocamientos presidenciales de Mahuad de Bucaram. 29 Verón, Elíseo, Efectos de agenda, Gedisa, Barcelona, 1999, p

27 Caso contrario, seguiremos consumiendo connotadores, construcciones de lo real e, incluso -como sostiene la predicción de Baudrillard-, deconstrucciones del sentido y de la propia realidad. 30 En enero de 2000, como en febrero de 1997, se explicitaron algunas huellas que la globalización va imprimiendo en nuestro país, abocándonos a reconocer "que las cosas han cambiado, pero los instrumentos intelectuales y conceptuales de que disponemos no nos permiten comprender la nueva situación".3 1 Es esa crisis de inteligibilidad la que nos obliga a remitirnos a instrumentos teóricos desarrollados por diversos autores, a utilizarlos en forma parcial y sin otra coherencia que la impuesta por la naturaleza de los propios sucesos en estudio. Los principios de la visibilidad noticiosa determinan que "Cuanto menor sea la importancia internacional de una nación, los acontecimientos que en ella se produzcan deberán tener un mayor número de condiciones para ser noticia". 32 Una rebelión popular o un golpe de Estado forman parte de aquellos sucesos privilegiados capaces de romper con el cerco del silencio que rodea a un país marginal como Ecuador. Describir, suscitar emociones, analizar los hechos y demarcar su sentido, son funciones que se enlazan en cada noticia, reportaje o editorial que la prensa publica. Sin embargo, ciertas experiencias políticas tornan maniqueos esos productos de la comunicación y en su claro-oscuro es posible diferenciar lo que usualmente amalgama el amplio espectro del gris. Es allí donde la arbitrariedad del presente trabajo encuentra una justificación para, en el discurso unificado de la prensa, separar metodológicamente las cuatro retóricas antes descritas. Y, desde cada una de ellas, aproximarnos a las formas en que se desplegó la retórica periodística durante esos golpes de Estado. La producción informativa imprimió a las caídas presidenciales ritmos mediáticos distintos a los del hecho social, cada uno de los cuales aportó con productos Ver Baudrillard, Jean, El crimen perfecto, Editorial Anagrama, Barcelona, 19% Ramonet, Ignacio, La tiranía de la comunicación, p. 60 Alsina, Miguel Rodrigo, La construcción de la noticia, p

28 comunicativos específicos. Así, la estructura de la agenda mediática incidió en la construcción de las imágenes protagónicas; la dramatización de la noticia contribuyó a generar estados de ánimo que auspiciaron los derrocamientos; el ritmo informativo reconstruyó los hechos políticos como espectáculos mediáticos; finalmente, recopilaciones y análisis entretejieron memorias y olvidos colectivos. Cada capítulo de la presente investigación se centra en un tipo de retórica periodística y busca sistematizar la acción de un conjunto particular de connotadores. Aunque, usualmente, esos discursos actúan como un todo único, las características específicas de los dos últimos golpes de Estado, permiten su diferenciación coyuntural, directamente vinculada a los tiempos, productos y funciones comunicacionales que construyeron la percepción social de las caídas de Mahuad y Bucaram. La agenda mediática, analizada en el primer capítulo desde la retórica informativa, dió cuenta de la construcción y deconstrucción de las imágenes presidenciales de Mahuad y Bucaram. Fue el espacio para la conformación de protagonismos y representaciones en quienes se reconoce el lector y se realiza el poder. La dramatización de la noticia, estudiada en el segundo capítulo a partir del discurso simbólico, abre camino para observar los factores que contribuyeron a generar climas de opinión favorables a las movilizaciones que auspiciaron ambos derrocamientos, al tiempo que propendieron a limitar la presencia del pueblo en las calles y sus demandas. Desde la retórica política-policial, el tercer capítulo se aproxima a la información de los sucesos del 5 y 6 de febrero, del 21 y 22 de enero. Ubica los efectos del ritmo informativo sustentado en la transmisión en vivo y en directo. Su conversión en sucesos elaborados desde imágenes fragmentadas, que redujeron movilizaciones y golpes de Estado a espectáculos mediáticos vaciados de su sentido inicial. Por último, en el cuarto capítulo, los reportajes y recopilaciones realizados por la prensa, en los días posteriores a cada golpe, ofrecen un escenario adecuado para describir los efectos del discurso académico. Y precisar cómo, a partir de connotadores específicos, se entretejieron los recuerdos y amnesias requeridos por la dominación. -28-

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